
Pero claro, desde pequeñita yo ya sabía que tenía un serio problema para reconocer y distinguir una persona de otra. ¿Por qué habría de ser distinto con los animales?
Pero luego fui al colegio (otra vez como a 100 kilómetros de distancia de mi segunda escuela), ¡y ahí estaba! Se los juro: un animal con las mismas características de los dos perros anteriores.
Viejo, café, poco pelo, ojos saltones... ¡El perro eterno existe! Es mi fantasma, el que me sigue a todas partes. Y sí, aún me persigue: también lo veo en la Universidad. Estoy llegando a ella y ¡pum!, ahí está, echado en el suelo cerca de un quiosco. Voy a clases ¿y qué creen?: pasa caminando a mi lado, moviendo su cadera inflamada por la vejez, como si me ignorara.
Sí, sé que no puede ser el mismo perro, que los perros callejeros deben de parecerse mucho entre sí, pero es que el parecido es DEMASIADO. Así que hela aquí: la teoría del perro eterno.
Y no le cambiaré el nombre sino hasta que sepa que existen otras criaturas eternas, otras manifestaciones extrañas (energía, ángeles, demonios, fantasmas, espíritus, ¡lo que sea!) que toman la forma de un animal. Como les digo, en mi caso es un perro. ¿En el de ustedes? ¿O es que seré yo la única a la que le sucede esto? ¿Soy yo la única perseguida -pero ojo: no atormentada, que el perro jamás me ha gruñido ni asustado- por ese parecido animal taaaaan extraño?
Nota: la foto es solo de carácter ilustrativo, ¿qué voy a tomarle yo una foto a ese perro eterno no tan agraciado como mi querido Haku? ¿Creen que debería? ¿Y qué si de verdad tiene atrapada el alma de una criatura que por una u otra razón me persigue? Si le tomo la foto y la llevo a mi casa... ¿entonces no lo guiaría hasta ella? Sí, ya se han dado cuenta de que soy un poco supersticiosa. Pues discúlpenme, pero no puedo creer ni dejar de creer. Lo mejor es siempre ser precavido, ¿no creen?
Pero luego fui al colegio (otra vez como a 100 kilómetros de distancia de mi segunda escuela), ¡y ahí estaba! Se los juro: un animal con las mismas características de los dos perros anteriores.
Viejo, café, poco pelo, ojos saltones... ¡El perro eterno existe! Es mi fantasma, el que me sigue a todas partes. Y sí, aún me persigue: también lo veo en la Universidad. Estoy llegando a ella y ¡pum!, ahí está, echado en el suelo cerca de un quiosco. Voy a clases ¿y qué creen?: pasa caminando a mi lado, moviendo su cadera inflamada por la vejez, como si me ignorara.
Sí, sé que no puede ser el mismo perro, que los perros callejeros deben de parecerse mucho entre sí, pero es que el parecido es DEMASIADO. Así que hela aquí: la teoría del perro eterno.
Y no le cambiaré el nombre sino hasta que sepa que existen otras criaturas eternas, otras manifestaciones extrañas (energía, ángeles, demonios, fantasmas, espíritus, ¡lo que sea!) que toman la forma de un animal. Como les digo, en mi caso es un perro. ¿En el de ustedes? ¿O es que seré yo la única a la que le sucede esto? ¿Soy yo la única perseguida -pero ojo: no atormentada, que el perro jamás me ha gruñido ni asustado- por ese parecido animal taaaaan extraño?
Nota: la foto es solo de carácter ilustrativo, ¿qué voy a tomarle yo una foto a ese perro eterno no tan agraciado como mi querido Haku? ¿Creen que debería? ¿Y qué si de verdad tiene atrapada el alma de una criatura que por una u otra razón me persigue? Si le tomo la foto y la llevo a mi casa... ¿entonces no lo guiaría hasta ella? Sí, ya se han dado cuenta de que soy un poco supersticiosa. Pues discúlpenme, pero no puedo creer ni dejar de creer. Lo mejor es siempre ser precavido, ¿no creen?

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
¡Anímate a comentar! Gracias por visitar mi blog ;)